Thursday, May 21, 2009

¿Reforma Fiscal?

Las expectativas del presupuesto de ingresos para el presente año contemplan ingresos totales por 3,045,479 millones de pesos, en contraste con los 2,569,450 mdp aprobados para el ejercicio del 2008. Dicha cuestión, en vez de alentarnos, nos debería preocupar, ya que dicho aumento no se debe a una mayor contribución de Petróleos Mexicanos (aunque sí se presupone un aumento aproximado de 70,000 mpd aproximadamente), ni a una mayor recaudación fiscal; sino a un endeudamiento neto del gobierno federal de 334,812 mdp, en comparación al del año pasado, que fue de 181,690, lo que representa un aumento nominal del 84%. Hay muchas cosas latentes dentro del marco financiero que se deben de atender: En primera instancia, cuando revisamos los ingresos del sector público por razón de impuestos, observamos una variación nominal del -5.21%, mientras que la variación real es del -11.24%, lo que es bastante preocupante. En el marco de este rubro, podemos notar que la disminución más importante se da en términos del Impuesto Sobre la Renta, que presenta una diferencia real del -3.94%, mientras que el IETU tiene una disminución importante (-20.49% nominal). Para los primeros 3 meses del año, podemos observar que los ingresos del sector público para Marzo 2009 son aproximadamente el 96% del ingreso entre Enero y Marzo de 2008. Si observáramos las cifras para abril, probablemente veríamos una disminución importante en cuestión de recaudación debido a la contingencia que se vivió.

En cuanto a los egresos para el presente año, se prevé un aumento en los gastos administrativos del 14.2% real, debido principalmente a que tanto Seguridad Pública como Defensa Nacional prevén variaciones reales importantes (60.46% y 18.61% respectivamente). Para el gasto programable a Petróleos Mexicanos, tenemos un aumento real de 84.79%. Para los primeros tres meses del año, comparando el gasto a Marzo de 2009 con respecto a Marzo del año anterior, tenemos una variación de 21.6% aproximadamente, lo que nos hace entrever los efectos de la recesión económica que vivimos.

La cuestión es estimar la gravedad de la situación y plantear soluciones y escenarios reales.

En primera instancia, consideremos los ingresos de la industria petrolera; los dos años anteriores fueron importantes, ya que el precio del barril se hallaba por los 80 dólares, por lo que se pudo comprar un seguro por 70 dólares para todo el 2009. Este año, las predicciones más optimistas sobre el precio del crudo nos hablan de un cierre anual de 69 dólares por barril, (hoy en día se halla en un máximo de 60.48).

Si la tendencia continúa, México hallará menos problemas para el año 2010 en cuanto a ingresos petroleros, sin embargo, la dependencia de los ingresos petroleros sigue siendo una lápida muy pesada. ¿A dónde mirar ahora? ¿Al turismo?
El turismo en México es la tercera fuente de ingresos (para 2006 el turismo representaba el 8.7 por ciento del PIB total). La crisis epidemiológica que se vivió a partir de finales del mes pasado, afectó enormemente a dicha industria, ya de sí mermada por la cuestión de inseguridad en el país: 1,500 mdp diarios por contingencia en el Distrito Federal, pérdida de ocupación de entre el 50 y 70 por ciento en el sureste mexicano, 25,000 empleos en peligro para la zona de la Rivera Maya y Cancún; en general, los más optimistas prevén una disminución de medio punto del PIB. El apoyo a las empresas, según declaraciones del Secretario de Hacienda, comprenden apoyos fiscales estimados en 17,400 mdp, incluyendo reducciones de pago mensual del Impuesto Sobre la Renta y el pago en exceso para el Impuesto Empresarial a Tasa Única, por lo que se prevé que la recaudación disminuya en 10,000 mdp. La devastación parece inminente, y si la crisis económica mundial hacía pender al país de un hilo, las decisiones emprendidas por la alerta epidemiológica vinieron oscurecer el panorama: En total se habla de 250,000 empleos perdidos para el final de año, para los estimadores más pesimistas, lo que tiene afectaciones obvias sobre el consumo, productividad, etc. Por el lado positivo, se prevé una inyección importante de dinero por parte de multinacionales (Iberdrola, Gas Natural, Axa, entre otras), valuada en aproximadamente 4,600 millones de euros, gracias al esfuerzo del gobierno federal, principalmente del presidente, quien por cierto, declaró recientemente que “…aún enfrentando todas estas adversidades los mexicanos no sólo estamos de pie, sino que estamos saliendo adelante.”.

Los analistas de Hacienda hacen un análisis comparativo entre la crisis del 94-95 con la recesión actual. Las cifras de decrecimiento son similares, aún siguen siendo más pronunciadas las del 95; sin embargo, la diferencia radica en que la recuperación en aquellos días fue relativamente más rápida que la recuperación prevista para nuestros días, por una sencilla razón: durante el 95, mientras que México se hallaba sumido en depresión, en el mundo se vivía estabilidad, esta vez, dada la situación externa, un impulso a la recuperación se ve lejano, con la industria automotriz en picada, las elevadas tasas de interés y las endémica situación crediticia hacen crecer la preocupación sobre el panorama financiero del sector público para el año siguiente. Con una caída de 8.2% del PIB trimestral y una recesión esperada optimista del 5%, los Fondos de Reserva del Gobierno Federal (que constituyen aproximadamente un punto del PIB) resistirán poco los embates. ¿Qué le queda a México? Pensar en reformas estructurales que abarquen el ámbito fiscal.

La Reforma Fiscal de 2007, preveía una recaudación adicional de 3% del PIB, de los cuales las dos terceras partes se destinarían al gobierno federal, mientras que el resto se destinaría a las arcas del gobierno estatal. Dentro de los incrementos tributarios, se hallaban contemplados los impuestos contra la informalidad, juegos y el Impuesto Empresarial a Tasa Única, mientras que los Impuestos al Valor Agregado y los Impuestos Sobre la Renta se mantuvieron sin modificaciones. Para Febrero del 2007, el titular de Hacienda se hallaba confiado en que dicha reforma ayudaría a promover el crecimiento, reduciría la brecha de competitividad e impulsaría el financiamiento del sistema pensionario. Sin embargo, poco duró el fervor de la tan esperada reforma; el Secretario de Hacienda afirmó que la reforma había sido “bastante balanceada” y para Septiembre del 2007 se comenzaron a discutir cambios a la reforma fiscal y aseguró que dicha reforma era parte de una serie de reformas que debían llevarse a cabo en los próximos 10 años, y que ella, estimó, solo duraría dos o tres años.

¿Cuáles eran las diferencias entre la fiscalización para 2006 y el esquema presentado por la reforma? En esencia la reforma se basaba en establecer dos tipos de renta: la renta del ahorro y la renta general, con el establecimiento de la tributación de 16.5%, incrementando en .5% anualmente (actualmente la del ISR es 28%), cambiando la escala general de tributación por el tipo único, previendo depreciación total de ciertos activos. ¿Qué resultados se esperaban con la introducción del IETU? La expectativa era reunir alrededor de 69,688 mdp para noviembre de 2008, cuando para dicha fecha apenas había recaudado 43,960.6. Para enero del presente año, mientras los analistas recomendaban mantener la tasa del IETU en 16.5%, las autoridades afirmaban que dar estímulos económicos por la vía tributaria constituiría una irresponsabilidad por parte de Hacienda; sin embargo, como ya se habló, los escenarios han cambiado y las autoridades han tenido que volcar sus declaraciones para apoyar a las empresas sofocadas por las crisis.

Haciendo un análisis de las cifras para 2008, tenemos que para la fecha de introducción del IETU (Febrero 2008) la recaudación para este mes aumentó un 27% en comparación a Febrero 2007, sin embargo la crisis económica vino a agravar la cuestión fiscal, provocando una caída de la recaudación anual por .08 puntos del PIB, del incremento del 3% estimado a mediados de 2007. De igual modo, el PIB base 2003 para 2008 fue de 8,928,672, en comparación con los 8,809,891, una expansión del 1.35%, en contraste con el 3.7% estimado a principios de 2008.

La recaudación tributaria para el primer trimestre es mayor que la del primer semestre de 2008, sin embargo, como se habló anteriormente, se estima que la recaudación tributaria disminuirá sustancialmente; para Enero del 2009 se estimaba alrededor de 55,408, ahora la estimación es sustancialmente menor, por lo que el panorama del crecimiento ennegrece. Desde mi punto de vista, la reforma fiscal del 2007, al dejar intacto el esquema del ISR, permitió que hubiera una difusa distinción de los beneficios del nuevo tipo de fiscalización empresarial, mientras que no estableció la entrada por default de las nuevas empresas al esquema de tasa única y no ofreció incentivos claros a las empresas a cambiar su tipo de tributación (comparemos dicha situación con lo que sucedió con la reforma del ISSSTE). De igual modo, el impacto de la recesión económica tuvo grandes consecuencias, ya que uno de los movimientos primordiales de la reforma fiscal era hacia la inversión, sin embargo la falta de capitalización de las instituciones financieras cerró las puertas a los nuevos créditos, lo que paralizó los efectos previstos.

¿Qué le depara el futuro al país? La recesión mundial y sus consecuencias tanto en disminución de créditos e inversión, el apagón en la industria, la baja en el consumo agregado, las bajas estimaciones de recaudación, la pérdida de empleos y la crisis sanitaria con su impacto al turismo, han agotado las opciones para México; son necesarias reformas estructurales integrales inmediatas, que incluyan una reforma fiscal de mediano plazo.

A mi manera de pensar, México necesita dejar a un lado las consideraciones políticas y pensar en el efecto de las problemáticas actuales, facilitando el pago de impuestos mediante reformas estructurales en el proceso, utilizar el consumo como target de recaudación (presentar esquema de IVA variable de mediano plazo, gravando en mayor medida el consumo de tabaco, alcohol y bienes de consumo masivo), incentivos fiscales a la incorporación de negocios en la informalidad y la construcción de un esquema de regulación para actividades que se hayan fuera del marco de la ley, con fines de solventar la inminente necesidad de reducción del déficit (que prevé un aumento para el 2010, a pesar de la expectativa de mayor crecimiento).

Es necesario dejar atrás el debate sobre ética y justicia social, y tomar acciones que ayuden a sobrellevar el momento histórico actual, sentando las bases para el desarrollo sostenido del país.


Todo por ahora

ROJO

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