Sunday, May 24, 2009

De Fútbol, Nueva York y otras pasiones (Elaborado el 27 de Mayo de 2008)


Si hay algo que he aprendido de la vida es que los cambios en las personas son menos constantes de lo que podría parecer; los seres humanos somos criaturas de costumbres y hábitos; vivimos ligados a conductas y normas las cuales tejemos a través del tiempo. Una vez que han sido forjadas, les atesoramos en escondrijos los cuales nos parecen tan fríamente aterradores como para volver a ellos, por la oscuridad que provocaron las experiencias amargas que nos llevaron a trazarlas, así es como nos constituimos, como seres temerosos al cambio y a las alternativas. Podríamos mirarnos al espejo, y al hacerlo conseguiríamos fácilmente hallar algo que nos disgusta de nuestro aspecto físico, e intentar mejorarlo. Sin embargo, contadas son las veces que uno mira a lo que hay al interior, a lo verdadero y esencial que nos constituye como seres humanos. La actitud crítica y la autorreflexión son hábitos sumamente difíciles de alcanzar.

Hace algún tiempo ya que he canalizado mis pensamientos y mis acciones hacia el anhelo propio de un afán de trascendencia, el cual hoy nuevamente cuestiono. Me gustaría hablar ahora de cómo fue que nació este último.
La primera vez que leí a Nietzsche yo tenía 14 años de edad. Sin contar con un guía ni un manual que me previniera, me aventuré al mal traducido mundo del filósofo alemán. Los textos del Anticristo y el Zaratustra, escritos de forma tan osada, perversa y a la vez cautivadora parecían abrirme los ojos ante posibilidades que nunca hubiese podido concebir. La voz de “Dios ha muerto” me condujo al camino de un supuesto ateísmo, mucho más similar a una antirreligiosidad. Estaba confiado en que ésta senda era la correcta, y así, enarbolado con el estandarte de profeta, compartía mis nuevas inquietudes y débiles interpretaciones de lo leído con todo aquél que estuviera dispuesto a escucharlas. Conforme aumentaba mi confianza en mi malinterpretación de Nietzsche, también aumentaba mi arrogancia y mi presunto escalonamiento con respecto a la posición de los otros. No es muy difícil imaginar lo que pasaría a continuación: una serie de desafortunados eventos, provocados en gran parte por mi soberbia y por mi joven anhelo de trascendencia en los otros, traerían de la mano un torbellino de sentimientos de culpabilidad, remordimiento, necesidad y anhelo de redención; sentimientos contra los que hipotéticamente me hallaba luchando. Había caído en el error que cayeron tantos otros al creer que han vislumbrado la luz al final del túnel y que ésta significaba la auténtica verdad; la promoción del sentido antirreligioso había fracasado rotundamente y cómo no, si ni siquiera yo mismo me hallaba cerca de los linderos de la autoconciencia.

Me di cuenta de que era necesario un cambio en mi accionar y decidí conducirme de otra manera: en vez de intentar cambiar a las personas a mi alrededor mediante la imaginaria verdad que pregonaba, imaginé primordial la canalización de mis emociones para poder alcanzar mis fines de trascendencia; creía que si miraba al otro y lo estudiaba lo suficiente, sería capaz de gestar sentimientos que provocaran reacciones en los otros a favor mío. Llegué inclusive a suponer que este modo de actuar, que bauticé como “el impulso racional”, me permitiría tener el control de mis pasiones, pero no fue así. Conforme pasaban los días, me sentía cada vez más seguro de que la ira, la tristeza, la piedad e inclusive el amor podrían sustentarse en una base racional planificada. Fue una cama de hospital lo que vino a acabar con mis ilusiones. La amargura, la impotencia y el shock en autoestima me hicieron caer en cuenta que mi manera de andar por la vida no había hecho más que reprimir impulsos esenciales en la vida de cualquier ser humano. La inmovilidad física me otorgó conciencia de la inmovilidad espiritual. Sentía ganas de oler la desgracia de los otros, tenía celos de su condición y tristeza al ver que había caído tan duro y tan fuerte: mi yo confiado y ególatra se daba la media vuelta cabizbajo para dar pie a un efímero ser lleno de ansiedad y sinrazón.

El proceso de reestructuración fue lento, pues había surgido una nueva serie de eventos desafortunados que parecía no tener fin.

La misma impotencia y el desprecio que sentía por mi mismo habían evocado una nueva actitud hacia la vida: cada paso que daba era un nuevo cuestionamiento y una nueva autocrítica, era como si la inseguridad en mi persona me hubiese llevado a un halo de dudas e incertidumbre. Aprendí a cuestionar mi vida, a cuestionar mi actitud hacia los otros y sobre todo, a nunca subestimar las decisiones que tomamos en el camino, por insignificantes que pudieran parecer. Desde hace algunos meses he concebido mi nuevo camino hacia la trascendencia, el cuál va más allá de cualquier sistema religioso o estigma semántico en el que se le pudiera acotar, pues claro: ¡Es solo mío y solo sirve para mí! Y con orgullo hablo de él porque trabajo duro y derramo lágrimas por mejorarlo a diario. He dejado de creer en el pregón de la verdad propia y he aprendido a servirme de las experiencias amargas, considerándolas fundamentales para mi desarrollo personal.

Como dije al inicio de éste texto, el cambio es aterrador; la gran mayoría de las personas cambiamos solamente cuando se presentan fuerzas negativas que impulsan la transformación. Nunca, desde mi perspectiva deberían ser vistas las adversidades como un castigo de un personaje externo, ello sería recaer en errores del pasado, sino todo lo contrario, me parece fundamental reconocer el legado que estas experiencias nos dan y canalizarlo de manera positiva. Vivir permanentemente con la actitud autocrítica, vivir con prudencia, valorar el trabajo como generador de autoconciencia y realización, hablar con honradez y procurar el amor sin medida y el ocio, son conductas a las que intento tender día con día, y son cuestiones fundamentales que forman hoy mi nuevo afán de trascendencia.

Con certeza el día de mañana alguna fuerza negativa me impulsará a un nuevo despertar y con la misma certeza puedo afirmar que más que nunca estaré preparado para recibirla y para abrazarla gustosamente. Las experiencias amargas son parte importantísima del día a día, constituyen lo que somos y son esenciales en nuestro desencadenamiento personal y aunque puedan sorprendernos con su viveza, la intensificación de emociones que nos hacen vivir es experiencia única e irrepetible.

¿A qué sabría la vida sin esa amargura, sin esa caída o esa naúsea que la caracteriza? No sé, a Coca-Cola Zero tal vez.

Thursday, May 21, 2009

¿Reforma Fiscal?

Las expectativas del presupuesto de ingresos para el presente año contemplan ingresos totales por 3,045,479 millones de pesos, en contraste con los 2,569,450 mdp aprobados para el ejercicio del 2008. Dicha cuestión, en vez de alentarnos, nos debería preocupar, ya que dicho aumento no se debe a una mayor contribución de Petróleos Mexicanos (aunque sí se presupone un aumento aproximado de 70,000 mpd aproximadamente), ni a una mayor recaudación fiscal; sino a un endeudamiento neto del gobierno federal de 334,812 mdp, en comparación al del año pasado, que fue de 181,690, lo que representa un aumento nominal del 84%. Hay muchas cosas latentes dentro del marco financiero que se deben de atender: En primera instancia, cuando revisamos los ingresos del sector público por razón de impuestos, observamos una variación nominal del -5.21%, mientras que la variación real es del -11.24%, lo que es bastante preocupante. En el marco de este rubro, podemos notar que la disminución más importante se da en términos del Impuesto Sobre la Renta, que presenta una diferencia real del -3.94%, mientras que el IETU tiene una disminución importante (-20.49% nominal). Para los primeros 3 meses del año, podemos observar que los ingresos del sector público para Marzo 2009 son aproximadamente el 96% del ingreso entre Enero y Marzo de 2008. Si observáramos las cifras para abril, probablemente veríamos una disminución importante en cuestión de recaudación debido a la contingencia que se vivió.

En cuanto a los egresos para el presente año, se prevé un aumento en los gastos administrativos del 14.2% real, debido principalmente a que tanto Seguridad Pública como Defensa Nacional prevén variaciones reales importantes (60.46% y 18.61% respectivamente). Para el gasto programable a Petróleos Mexicanos, tenemos un aumento real de 84.79%. Para los primeros tres meses del año, comparando el gasto a Marzo de 2009 con respecto a Marzo del año anterior, tenemos una variación de 21.6% aproximadamente, lo que nos hace entrever los efectos de la recesión económica que vivimos.

La cuestión es estimar la gravedad de la situación y plantear soluciones y escenarios reales.

En primera instancia, consideremos los ingresos de la industria petrolera; los dos años anteriores fueron importantes, ya que el precio del barril se hallaba por los 80 dólares, por lo que se pudo comprar un seguro por 70 dólares para todo el 2009. Este año, las predicciones más optimistas sobre el precio del crudo nos hablan de un cierre anual de 69 dólares por barril, (hoy en día se halla en un máximo de 60.48).

Si la tendencia continúa, México hallará menos problemas para el año 2010 en cuanto a ingresos petroleros, sin embargo, la dependencia de los ingresos petroleros sigue siendo una lápida muy pesada. ¿A dónde mirar ahora? ¿Al turismo?
El turismo en México es la tercera fuente de ingresos (para 2006 el turismo representaba el 8.7 por ciento del PIB total). La crisis epidemiológica que se vivió a partir de finales del mes pasado, afectó enormemente a dicha industria, ya de sí mermada por la cuestión de inseguridad en el país: 1,500 mdp diarios por contingencia en el Distrito Federal, pérdida de ocupación de entre el 50 y 70 por ciento en el sureste mexicano, 25,000 empleos en peligro para la zona de la Rivera Maya y Cancún; en general, los más optimistas prevén una disminución de medio punto del PIB. El apoyo a las empresas, según declaraciones del Secretario de Hacienda, comprenden apoyos fiscales estimados en 17,400 mdp, incluyendo reducciones de pago mensual del Impuesto Sobre la Renta y el pago en exceso para el Impuesto Empresarial a Tasa Única, por lo que se prevé que la recaudación disminuya en 10,000 mdp. La devastación parece inminente, y si la crisis económica mundial hacía pender al país de un hilo, las decisiones emprendidas por la alerta epidemiológica vinieron oscurecer el panorama: En total se habla de 250,000 empleos perdidos para el final de año, para los estimadores más pesimistas, lo que tiene afectaciones obvias sobre el consumo, productividad, etc. Por el lado positivo, se prevé una inyección importante de dinero por parte de multinacionales (Iberdrola, Gas Natural, Axa, entre otras), valuada en aproximadamente 4,600 millones de euros, gracias al esfuerzo del gobierno federal, principalmente del presidente, quien por cierto, declaró recientemente que “…aún enfrentando todas estas adversidades los mexicanos no sólo estamos de pie, sino que estamos saliendo adelante.”.

Los analistas de Hacienda hacen un análisis comparativo entre la crisis del 94-95 con la recesión actual. Las cifras de decrecimiento son similares, aún siguen siendo más pronunciadas las del 95; sin embargo, la diferencia radica en que la recuperación en aquellos días fue relativamente más rápida que la recuperación prevista para nuestros días, por una sencilla razón: durante el 95, mientras que México se hallaba sumido en depresión, en el mundo se vivía estabilidad, esta vez, dada la situación externa, un impulso a la recuperación se ve lejano, con la industria automotriz en picada, las elevadas tasas de interés y las endémica situación crediticia hacen crecer la preocupación sobre el panorama financiero del sector público para el año siguiente. Con una caída de 8.2% del PIB trimestral y una recesión esperada optimista del 5%, los Fondos de Reserva del Gobierno Federal (que constituyen aproximadamente un punto del PIB) resistirán poco los embates. ¿Qué le queda a México? Pensar en reformas estructurales que abarquen el ámbito fiscal.

La Reforma Fiscal de 2007, preveía una recaudación adicional de 3% del PIB, de los cuales las dos terceras partes se destinarían al gobierno federal, mientras que el resto se destinaría a las arcas del gobierno estatal. Dentro de los incrementos tributarios, se hallaban contemplados los impuestos contra la informalidad, juegos y el Impuesto Empresarial a Tasa Única, mientras que los Impuestos al Valor Agregado y los Impuestos Sobre la Renta se mantuvieron sin modificaciones. Para Febrero del 2007, el titular de Hacienda se hallaba confiado en que dicha reforma ayudaría a promover el crecimiento, reduciría la brecha de competitividad e impulsaría el financiamiento del sistema pensionario. Sin embargo, poco duró el fervor de la tan esperada reforma; el Secretario de Hacienda afirmó que la reforma había sido “bastante balanceada” y para Septiembre del 2007 se comenzaron a discutir cambios a la reforma fiscal y aseguró que dicha reforma era parte de una serie de reformas que debían llevarse a cabo en los próximos 10 años, y que ella, estimó, solo duraría dos o tres años.

¿Cuáles eran las diferencias entre la fiscalización para 2006 y el esquema presentado por la reforma? En esencia la reforma se basaba en establecer dos tipos de renta: la renta del ahorro y la renta general, con el establecimiento de la tributación de 16.5%, incrementando en .5% anualmente (actualmente la del ISR es 28%), cambiando la escala general de tributación por el tipo único, previendo depreciación total de ciertos activos. ¿Qué resultados se esperaban con la introducción del IETU? La expectativa era reunir alrededor de 69,688 mdp para noviembre de 2008, cuando para dicha fecha apenas había recaudado 43,960.6. Para enero del presente año, mientras los analistas recomendaban mantener la tasa del IETU en 16.5%, las autoridades afirmaban que dar estímulos económicos por la vía tributaria constituiría una irresponsabilidad por parte de Hacienda; sin embargo, como ya se habló, los escenarios han cambiado y las autoridades han tenido que volcar sus declaraciones para apoyar a las empresas sofocadas por las crisis.

Haciendo un análisis de las cifras para 2008, tenemos que para la fecha de introducción del IETU (Febrero 2008) la recaudación para este mes aumentó un 27% en comparación a Febrero 2007, sin embargo la crisis económica vino a agravar la cuestión fiscal, provocando una caída de la recaudación anual por .08 puntos del PIB, del incremento del 3% estimado a mediados de 2007. De igual modo, el PIB base 2003 para 2008 fue de 8,928,672, en comparación con los 8,809,891, una expansión del 1.35%, en contraste con el 3.7% estimado a principios de 2008.

La recaudación tributaria para el primer trimestre es mayor que la del primer semestre de 2008, sin embargo, como se habló anteriormente, se estima que la recaudación tributaria disminuirá sustancialmente; para Enero del 2009 se estimaba alrededor de 55,408, ahora la estimación es sustancialmente menor, por lo que el panorama del crecimiento ennegrece. Desde mi punto de vista, la reforma fiscal del 2007, al dejar intacto el esquema del ISR, permitió que hubiera una difusa distinción de los beneficios del nuevo tipo de fiscalización empresarial, mientras que no estableció la entrada por default de las nuevas empresas al esquema de tasa única y no ofreció incentivos claros a las empresas a cambiar su tipo de tributación (comparemos dicha situación con lo que sucedió con la reforma del ISSSTE). De igual modo, el impacto de la recesión económica tuvo grandes consecuencias, ya que uno de los movimientos primordiales de la reforma fiscal era hacia la inversión, sin embargo la falta de capitalización de las instituciones financieras cerró las puertas a los nuevos créditos, lo que paralizó los efectos previstos.

¿Qué le depara el futuro al país? La recesión mundial y sus consecuencias tanto en disminución de créditos e inversión, el apagón en la industria, la baja en el consumo agregado, las bajas estimaciones de recaudación, la pérdida de empleos y la crisis sanitaria con su impacto al turismo, han agotado las opciones para México; son necesarias reformas estructurales integrales inmediatas, que incluyan una reforma fiscal de mediano plazo.

A mi manera de pensar, México necesita dejar a un lado las consideraciones políticas y pensar en el efecto de las problemáticas actuales, facilitando el pago de impuestos mediante reformas estructurales en el proceso, utilizar el consumo como target de recaudación (presentar esquema de IVA variable de mediano plazo, gravando en mayor medida el consumo de tabaco, alcohol y bienes de consumo masivo), incentivos fiscales a la incorporación de negocios en la informalidad y la construcción de un esquema de regulación para actividades que se hayan fuera del marco de la ley, con fines de solventar la inminente necesidad de reducción del déficit (que prevé un aumento para el 2010, a pesar de la expectativa de mayor crecimiento).

Es necesario dejar atrás el debate sobre ética y justicia social, y tomar acciones que ayuden a sobrellevar el momento histórico actual, sentando las bases para el desarrollo sostenido del país.


Todo por ahora

ROJO

Sunday, May 03, 2009

De la influenza, el América y otras trivialidades


Desde el jueves anterior, de lo único que se ha escuchado hablar es de la influenza y por ello, muchos de los asuntos relevantes en el ámbito nacional han pasado a segundo plano. La epidemia de influenza AH1N1, trajo (no puedo creer que ello me siga sorprendiendo) discriminación, segregación, incertidumbre y mucha improductividad; improductividad que lacera la posibilidad de construcción de la crítica, ya suficientemente mermada en este país.

En los días anteriores he oído de todo: “El virus lo trajo Obama para matar nacos…”, “No crean eso de la influenza, es un mito…”, “Eso de la influenza es una pantalla del gobierno para esconder ciertos asuntos, que no desean que conozcamos…”, “Yo ya investigué en Internet, eso de la influenza no es cierto…”

y la mejor: “INFLUENZA: El nuevo chupacabras”.

De igual modo, por ahí anda circulando un mail que se titula “THE SHOCK DOCTRINE……..”, provocativo desde el mismo título. El primer párrafo es asombroso, bueno en lo personal me encanta por la cantidad de provocaciones que en él conlleva, lo copio:

Es realmente deprimente ver como la gente se ha dejado sorprender en los ultimos dias por parte de la TV y el radio a causa de la "Influenza Porcina".
El jueves por la noche el señor calderon dio un mensaje a la nacion diciendo que se habia dado un brote de influenza porcina la cual es un virus "nuevo e incurable" y que ya habia causado varios muertos, de inmediato dijeron: no salgan a la calle, no vayan a la escuela, al cine, a los antros, etc. Pero jamas dijeron: "No tengan miedo". Claro, si es lo unico que buscan.

Más allá de las obvias fallas en semántica y acentuación, es un texto falto de crítica y leerlo es como jugar ping-pong contra la pared, me recuerda un poco al nivel de dialéctica que se manejaba en el país en el 2006.

Los highlights del texto incluyen una supuesta pantalla del gobierno federal para la aprobación de la ley de consumo individual de marihuana, la (mal explicada) introducción del decreto de extinción de dominio, la intervención de la armada estadounidense y…lo más hermoso de todo:

Por otra parte, el 18 de abril, el Fondo monetario internacional aprobó un credito de 47,000 millones de dolares que solicito el gobierno de mexico para afrontar la crisis, si 47,000 millones, osea U$47,000,000,000 o bien $658,000,000,000 de pesos mexicanos, en un plazo de un año, esto significa que si habia deuda externa, ahora la hay y en grande, pero como siempre el que paga es el pueblo, pero regresando al tema, los noticieros solamente dieron la noticia, no hablaron del riesgo que significa un prestamo de tal magnitud ni como afecta a la poblacion.

Es impresionante la cantidad de contraargumentos que podrían elaborarse con respecto a este mail, que además es de procedencia anónima. Sólo me parece conveniente elaborar uno con respecto al último punto: El préstamo concedido a México por parte del FMI es una medida que se tomó como parte de una estrategia contra-cíclica; dicho fondo será canalizado para incentivar la inversión privada. ¿Bajo qué lógica gubernamental podría una medida pro-cíclica (el denominado Terrorismo de Estado) ser coherente con los planes de crecimiento emprendidos con anterioridad? Es un juego muy irracional. Ya me puedo imaginar la teleconferencia entre Obama, Calderón y el señor Jintao, probablemente haya algo salido mal ahí, ya que no pienso que una de las condiciones de negociación haya sido mantener a visitantes mexicanos secuestrados en la frontera, o las negociaciones con la hermana república de Cuba ¿se nos fugó la solidaridad?:

http://www.eluniversal.com.mx/primera/32917.html

No estoy negando que la política se mueva constantemente por la senda de la irracionalidad, prueba de ello es la nueva vocación actoral de Jesús Ortega:

http://www.youtube.com/watch?v=FrOHmHpmhP4

El pase de estafeta de Angélica Rivera a Lucero en los promocionales del Gobierno del Estado de México:

http://www.youtube.com/watch?v=5LuT35R_VgU

La campaña de promoción de la pena de muerte por el Partido Verde (salva focas, mata secuestradores), la promoción indiscriminada de la legalización de drogas por el PSD y el épico abanderamiento de los candidatos de Acción Nacional.

Reconozco que el gobierno aprovechó la oportunidad y se montó en el tren de la influenza, al avecinarse tiempos electorales. También se puede ver que el gobierno actuó de manera tardía, quizá se precipitó en declaraciones o momentos, pero de ahí a que desde los pinos se haya generado un plot mundial de acción; suena inviable en todos los sentidos.

Ahora, lo que sí es reprobable es el manejo de la información. En este momento se estiman 22 muertos por el virus AH1N1, sin embargo muy pocos se han preguntado ¿por qué mueren personas si el dicho mal tiene cura? Es aquí donde queda en evidencia tanto la negligencia de las instituciones de salud, la mala preparación de sus miembros, y sobre todo la ausencia absoluta de la participación de la Sociedad Civil en el ámbito nacional.

¿Se sigue creyendo que la influenza es un mito? Simplemente hay que leer el testimonio de Manuel Camacho Solís para darnos cuenta de la realidad en la que vivimos:

http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/43885.html

Al respecto sólo me restan hacer algunas reflexiones sobre el momento histórico en el que vivimos:

1. La influenza no es un mito, no es una mentira y mucho menos es una maquinación de las autoridades.

2. La epidemia nos vino a perjudicar en lo micro y en lo macro, y por ello la recuperación de la economía y de la confianza se ve lejana.

3. La palabrería destructiva deja a su paso segregación, que es lo último que no necesitamos. La crítica es válida en el sentido de construcción y dialéctica.

4. Las medidas de prevención emitidas por las autoridades tienen razón de ser, y se deberían de seguir en la manera de lo posible. Aún más, dichas medidas deberían de ser aplicables en el día a día; me parece que a partir de experiencia deberíamos todos redoblar los esfuerzos de prevención en cuestión de salud.

5. La falta de presencia de la Sociedad Civil en el ámbito nacional es cuestión esencial hoy en día. Quizá en vez de criticar al gobierno e idear supuestas conspiraciones, nos haría falta concretar acciones que se encaminaran a construir redes sociales que nos ayudaran a salvaguardar y a proteger a los que más lo necesitan; dar más peso a la clase media.

Y lo más importante…

6. ¿Hasta cuándo volverá el América a la Liguilla?

Todo por ahora

ROJO


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